El juego de engaños como todos sabemos no es más que un disfraz de aquello que en verdad queremos, una sutil y descarada forma de pretender interés, curiosidad, cortesía, educación, intriga o preocupación.
Un ejemplo del juego de engaños puede ser el expuesto a continuación:
Un hombre pudiente, recibe un día una llamada de su hermano, al cual no ha visto ni sabido de él desde hace ya varios meses. El hermano dice haber llamado para saber “cómo se encontraba”, saber el bienestar de la familia, etc., etc. Tras un tiempo de conversación, ya que el hermano cree que fue suficiente cortesía y atención la que ha proporcionado, empieza a plantear el tema sobre el cual era el verdadero fin de la llamada, el cual es como en muchos otros casos el dinero, ya que por ciertas circunstancias este se atraso con la renta de su departamento y no tiene a quien más acudir. El hombre, por otro lado, sabía que la llamada de su hermano no se debía solo por el interés de su bienestar, sin embargo tuvo que sostener aquella conversación hasta saber que era lo que su hermano en verdad pretendía.
Bueno ya expuesto el ejemplo, si el juego de engaños se rompiera ¿Que pasaría?
Seguramente cualquiera de los hermanos se hubiera sentido ofendido al saber que solo se acuerdan de él cuando necesitan su dinero, o que crean que solo tiene interés cuando se tienen la necesidad de algo más
Si el juego de engaños se rompiera, tal vez la sociedad y su convivencia seria más sincera, pero fría, llena únicamente de interés.